Dejar que la televisión
sea parte de nuestra vida quizás no sea totalmente beneficioso, menos para
alguien que no tiene un conocimiento del mundo “real” y mucho menos que ésta,
se apodere de aquella vida, donde la facilidad de decidir, pensar y actuar por nosotros
mismos, se pierde por la sencillez que nos proporciona el imitar aquellos que
vemos.
Esto claramente lo
podemos observar en la película Being
There, un film bastante peculiar donde al toparnos con Chance, su personaje
principal, siendo este un adulto de mediana edad, inmerso en un mundo
imaginario que la han proporcionado las imágenes, los sonidos y aquellas
vivencias que diaria y constantemente observa en la pantalla de un televisor, creyéndose
así que ésta es la vida real, siendo él un niño atrapado en el cuerpo de un
adulto, representado por su inocencia y la bondad con la cual realiza todos sus
actos. Este personaje sólo conoce la
calle, el mundo y demás personas a través de aquel aparato qué más que su
compañía es su maestro, su instructor.
En el momento en el cual
se ve obligado a recorrer el mundo real, él sin saber leer, ni escribir, sólo
se acompaña de una vieja maleta y un control remoto, el cual desea usar en
diversas situaciones, haciendo así un intento por cambiar aquella imagen o
situación que no era de su total agrado, deseo que no llega a ser culminado en
ninguna ocasión. En uno de estos intentos, sufre un leve accidente, donde una
mujer claramente adinerada lo atropella en su coche. En este instante podemos
observar como por un aspecto formal y una buena ropa se puede llegar a
conclusiones de las personas que están a nuestro alrededor, esto sucedió con
Chance, aquella señora no duda en llevarlo a su casa, para que el médico de su
familia fuera quien atendiera de él y por su ingenuidad y poco conocimiento del
mundo Chance ya en la casa de aquella se comporta de manera peculiar, comportándose
como aquel niño que posiblemente es, ganándose así, y sin siquiera quererlo, a
toda persona que logra conocerlo.
Su vida gira en torno a
dos aspectos, la televisión y la jardinería, y por su falta de conocimiento
para expresar alguna clase de idea, se juega con los problemas de comunicación,
que llevan a los personajes a entender lo que es de su preferencia, generando
mundos con interpretaciones erradas, y haciendo así de Chance un personaje
político conocido en todo EEUU, en este instante es donde
nos encontramos con una crítica a el cómo se presentan aquellos discursos,
más aun, como los oyentes lo toman, como no se piensan ni se cuestionan; y como
Chance con el sólo hecho de expresar algún aprendizaje empírico acerca de la jardinería
se toma como una de las mejores ideas expresadas por un “desconocido”, para el
cambio de una sociedad.
La película en sí es una
crítica a la influencia que la televisión tiene en la vida de una persona, como
somos capaces de actuar sólo por el hecho de ver que alguien en una pantalla
pequeña, pero popular lo hace, como un “niño” que no conoce el mundo real,
comportamientos reales, ni la manera de comunicarse, toma todos los aspectos
que ve, sin diferenciar lo bueno de lo malo, sólo es capaz de repetir, de
imitar actos, convirtiéndose esto en algo preocupante, donde el mundo real pasa
a segundo plano y creemos que sólo con hundir un botón, seremos capaces de
salir de alguna situación que no sea beneficiaria para nosotros.
Finalmente nos topamos
con un cierre un poco misterioso, que quizás nos lleve a confundirnos, Chance
caminando sobre un lago en el funeral de aquella persona que tanto lo apoyo en
ese mundo real desconocido para él; camina seguro, sin temor, mostrándonos la
manera como vemos, como interpretamos todo aquello que nos encontramos.
